| Dame, oh Señor, un hijo que sea lo
bastante fuerte para
saber cuando es débil
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Y lo bastante valiente para enfrentarse
consigo mismo cuando
sienta miedo
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Un hijo que sea orgulloso en la victoria
y humilde en la
derrota
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Dame, oh, Señor, un hijo que
nunca doble la espalda
cuando deba erguir
el pecho |
Un hijo que te conozca
a tí y sepa conocerce
a sí mismo
Que es lo fundamental
de la vida
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Condúcelo, te lo ruego, no por el
camino fácil, sino
por aquel lleno
de dificultades
y retos
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Allí, déjale aprender a sostenerse
firme y a sentir
compasión por los
que fallan
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Dame un hijo cuyo corazón sea claro
y cuyos ideales
sean altos |
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Un hijo que aprenda a dominarse a sí
mismo antes de dominar
a los demás |
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Un hijo que sepa reír, pero que también
sepa llorar
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Que avance hacia el futuro sin olvidar
el pasado
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Y después de darle todo esto...
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Agrégale suficiente sentido del humor
para que siempre
sea serio |
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Agrégale suficiente sentido del humor
para que siempre sea
serio
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| Pero que nunca se tome a sí mismo
demasiado en serio
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Dale, por favor, humildad la
cual representa la
verdadera grandeza
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| Entonces yo, su padre, me atreveré
a decir...
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que no he vivido en vano |