Que el cielo te bendiga y te ilumine,
que se llene de rosas tu sendero;
y que una estrella en tu camino brille
y a cada paso encuentres un lucero.

Que tu pura inocencia y tu alegría
embellezcan tu hogar cada momento;
y tengas cada noche y cada día
los más grandes y hermosos pensamientos. 

Y al abrir tu corola a la luz pura,
como una espiga de nardos perfumada,
sea toda tu alma de ternura
como un suave rocío en la alborada. 

Que una lluvia de gracia y de consuelo
mande Dios desde el cielo para ti;
y renazcan alfombras en el suelo
de guirnaldas y pimpollos de alelí.

Piedad Stone

 

He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.
~Salmo 127:3~

 

~Creada con amor~