Si
eres pequeño alégrate,
porque tu pequeñez sirve de contraste
a otros en el universo;
Porque
tu pequeñez constituye
la razón de tu grandeza;
Porque
para ser ellos grandes,
han necesitado que tu seas pequeño,
como la montaña para culminar necesita
alzarse entre colinas, lomas y cerros.
Si
eres grande, alégrate, porque lo invisible
se manifestó en ti de manera más excelente,
porque eres un éxito del artista eterno.
Eres
sano, alégrate, porque en ti las fuerzas
de la naturaleza han llegado a la ponderación y
a la armonía.
Si
estás enfermo, alégrate,
porque luchan en tu organismo fuerzas contrarias
que posiblemente buscan una resultante belleza
porque en ti se ensaya ese divino alquimista que se
llama el Dolor.
Si
eres rico, alégrate, por toda la fuerza que el destino
ha puesto en tus manos para que la derrames...
Si
eres pobre, alégrate, porque tus alas serán más
ligeras; porque la vida te sujetará menos;
porque el Padre realizará en ti más directamente
que en el rico, el amable prodigio
periódico del pan cotidiano...
Alégrate
si amas, porque eres más semejante a
Dios que los otros.
Alégrate
si eres amado, porque hay en esto una
predestinación maravillosa.
Alégrate
si eres pequeño; alégrate si eres grande;
Alégrate
si tienes salud; alégrate si la has perdido;
Alégrate si eres rico; si eres pobre, alégrate;
Alégrate si te aman, si amas, alégrate;
Alégrate
siempre, siempre, siempre.