Amo mi vida, y todo lo que Dios me ha dado,
el país donde vivo,
la gente que me rodea.
Mi casa, el barrio, las calles los árboles que le dan colorido,
el sonido del viento, el olor del mar y la espuma de sus olas.
Amo el atardecer de mi pueblo, las montañas que se ven azules.
Amo las personas que viven conmigo, mis
compañeros de trabajo.
Amo el aire que respiro la libertad de poder moverme.
Amo la vida en todas sus dimensiones, soy
fruto del amor y de la
semilla de Dios, yo soy la imagen de mi Padre Celestial que mora
en mi corazón y me da una razón para vivir.
Amo el privilegio de hacer lo que me gusta,
de ayudar a mis
semejantes, y de compartir la vida en esta tierra con tantas
personas que dan un toque maravilloso a mi existencia.
Amo a Dios por sobre todas las cosas,
y todo lo que viene de Él,
le doy gracias por la maravillosa oportunidad de estar aquí ahora
buscando la manera de ser útil al que más me necesita
y a la vez
poder compartir también mis necesidades.