Pasaron cien años....
Árboles y enredaderas impedían el paso al castillo.
Pero un príncipe logró entrar y descubrió a la princesa dormida.
Al verla tan hermosa se enamoró perdidamente de ella.
Entonces le dio un beso.
La princesa despertó y sonriendo le dijo:
"¡Hace mucho tiempo que te esperaba!"
El príncipe le pidió que fuera su esposa y vivieron muy felices |