| Cristo quiere ver nuestra luz brillar
en la claridad de su divino hogar;
entre las tinieblas, El desea ver
nuestra luz brillante resplandecer. Que la luz primero, sea para El;
Dios conoce al niño que a su voz es fiel;
desde el alto cielo siente gran placer
viendo nuestras luces resplandecer. El también desea que su claridad
en nosotros brille con la humildad;
que el desanimado se aliente al ver
vivas nuestras luces resplandecer. Los que para Dios brillan hoy acá
brillaran más claro en el cielo allá;
Cristo grande gozo siempre ha de tener
viendo nuestras luces resplandecer.
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