Había una plantita, pequeña y tierna, que crecía a la sombra
de un hermoso y frondoso árbol.

He aquí que a la plantita le gustaba la sombra reparadora de dicho árbol,
pues ella la cubría sabiendo apreciar bien la tranquilidad que le garantizaba
su noble amigo.

Un hermoso día sin embargo, vino un leñador y derribó el hermoso árbol
haciendo que la plantita exclamase llorando:

- Se fue mi abrigo. ¡Todos los vientos malos, ahora soplarán sobre mí
y toda tempestad intentaría arrancarme! .

- No, no, quédate tranquila -dijo el ángel de aquella flor-
Ahora el sol te bañará, las lluvias caerán más copiosamente haciendo
que crezcas en belleza y florecerás en toda perfección.

El sol sonreirá y los hombres dirán:

"¡Cómo creció en belleza e importancia aquella plantita!

¡Qué linda está después que le retiraron su sombra y cobijo!".

Pensando en esto....

¿Por qué no vemos que Dios puede sacar todas nuestras comodidades
y privilegios para hacernos más suyos?.

Dificultades y sufrimientos aparentes son muchas veces necesarios
y provechosos para nuestro bien, muchas veces sin que lo sepamos.
No nos desanimemos, pues, en la parte más pedregosa del camino:

Dios se deleita en hacer florecer en nosotros Su gracia ya sembrada.

 

 

La Biblia dice:

"Él es el que en nuestro abatimiento;
se acordó de nosotros,
Porque para siempre es su misericordia.
~ Salmo 136: 23 ~

Señor fuiste fortaleza al pobre,
fortaleza al menesteroso en su aflicción,
refugio contra el turbión, sombra contra el calor;
~Isaias 25: 4~

"GRACIAS SEÑOR POR SER NUESTRA FORTALEZA"

*Creada con amor*