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(Me levantaré e iré a mi Padre)
-I-
No temas, Cristo rey, si descarriado
tras locos ideales he partido:
ni en mis días de lágrimas te olvido,
ni en mis horas de dicha te he olvidado.
En la llaga cruel de tu costado
quiere formar el anima su nido,
olvidando los sueños que ha vivido
y las tristes mentiras que ha soñado.
A la luz del dolor, que ya me muestra
mi mundo de fantasmas vuelto escombros,
de tu místico monte iré a la falda,
con un báculo: el tedio en la siniestra;
Con andrajos de púrpura en los hombros,
con el haz de quimeras a la espalda
-II-
(De cómo se congratularán son el retorno)
Tornaré como el Pródigo doliente
a tu heredad tranquila; ya no puedo
la piara cultivar, y al inclemente
resplandor de los solos tengo miedo.
Tú saldrás a encontrarme diligente;
de mi mal te hablaré, quedo, muy quedo...
y dejarás un ósculo en mi frente
y un anillo de nupcias en mi dedo;
y congregando del hogar en torno
a los viejos amigos del contorno,
mientras yantan risueños a tu mesa,
clamarás con profundo regocijo:
"¡Gozad con mi ventura, porque el hijo
que perdido llorábamos regresa!"
-III-
(Pondera lo intenso de la vida interior)
¡Oh sí!.. yo tornaré; tu amor me estruja
con invencible afán al pensamiento,
que tiene hambre de paz y de aislamiento
en la mansa quietud de la cartuja.
¡Oh sí!.. yo tornaré; ya se dibuja
en el fondo del alma, ya presiento
la plácida silueta del convento
con su albo domo y su gentil aguja...
Ahí, solo por fin conmigo mismo,
escuchando en las voces de Isaías
tu clamor insinuante que me nombra,
¡como voy a negarme en el mutismo.
cómo voy a perderme en las crujías,
cómo voy a fundirme con la sombra!
Amado Nervo |
Este hermoso poema, está inspirado en la Palabra de Dios, en el libro de San Lucas 15: 11 al 24
También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
Y el menor de ellos dijo a su padre:
Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde;
y les repartió los bienes.
No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor,
se fue lejos a una provincia apartada;
y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Y cuando todo lo hubo malgastado,
vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra,
el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas
que comían los cerdos, pero nadie le daba.
Y volviendo en sí, dijo:
¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,
y yo aquí perezco de hambre!
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré:
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
Ya no soy digno de ser llamado tu hijo;
hazme como a uno de tus jornaleros.
Y levantándose, vino a su padre.
Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre,
y fue movido a misericordia, y corrió,
y se echó sobre su cuello, y le besó.
Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti,
y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.
Pero el padre dijo a sus siervos:
Sacad el mejor vestido, y vestidle;
y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
Y traed el becerro gordo y matadlo,
y comamos y hagamos fiesta;
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido;
se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Esta es la misericordia de Dios para con nosotros, que estando muertos en delitos y pecados,
nos dió vida por medio de la muerte de su Hijo Jesucristo,
y ahora tenemos asegurada nuestro retorno a la casa del Padre. (el cielo)
"Gracias Señor por haberme amado tanto!


*Creada con amor* |