|

Nadie
camina la vida
sin haber pisado
en falso muchas
veces.
Nadie
alcanza la meta
con un solo intento,
ni perfecciona
la vida
con una
sola rectificación,
ni alcanza altura
con un solo vuelo.
Nadie
mira la vida sin
acobardarse en
muchas ocasiones,
ni se mete en
el barco sin temerle
a la tempestad,
ni llega al puerto
sin remar muchas
veces.
Nadie
llega a la otra
orilla sin haber
ido haciendo
puentes para pasar.
Nadie
puede juzgar sin
conocer primero
su propia debilidad.
Nadie
siente el amor
sin probar sus
lágrimas,
ni recoge rosas
sin sentir sus
espinas.
Nadie
recoge cosechas
sin probar muchos
sabores,
enterrar muchas
semillas y abonar
mucha tierra.
Nadie
reconoce la oportunidad
hasta que ésta
pasa
por su lado y
la deja ir.
Nadie
consigue su ideal
sin haber pensado
muchas veces
que perseguía
un imposible.
Nadie
deja el alma lustrosa
sin el pulimento
diario de Dios.
Nadie
hace obras sin
martillar sobre
su edificio,
ni cultiva amistad
sin renunciar
a sí mismo,
ni se hace hombre
sin sentir a Dios.
Nadie
encuentra el pozo
de DIOS hasta
caminar por la
sed
del desierto.
Nadie
deja de llegar,
cuando se tiene
la claridad de
un don,
el crecimiento
de su voluntad,
la abundancia
de la vida,
el poder para
realizarse y el
impulso de DIOS.
Nadie
deja de llegar
cuando de verdad
se lo propone.
Si sacas todo
lo que tienes
y estas con DIOS...!Vas
a llegar!
Si,
pues, habéis
resucitado con
Cristo,
buscad las cosas
de arriba, donde
está Cristo
sentado
a la diestra de
Dios.
Poned la mira
en las cosas de
arriba, no en
las de la tierra.
~Colosenses 3:1-2~
|