"Felix María Samaniego"

Una Zorra se empeña en dar una comida a la Cigüeña. 
La convidó con tales expresiones, que anunciaba sin 
duda provisiones de lo más excelente y exquisito. 

Acepta alegre, va con apetito; 
pero encontró en la mesa solamente caldo claro sobre 
chata fuente. 

En vano a la comida picoteaba, pues era, para el 
guiso que miraba, inútil tenedor su largo pico. 
La Zorra, con la lengua y el hocico, limpió tan bien 
su fuente, que pudiera servir de fregatriz si a 
Holanda fuera. 

Mas de allí a poco tiempo, convidada de la Cigüeña, 
halla preparada una redoma de caldo llena. 

Allí fue su aflicción; allí su pena: 
el hocico goloso al punto asoma al cuello de la
hidrópica redoma; mas en vano, pues era tan estrecho 
cual si por la Cigüeña fuese hecho. 

Envidiosa de ver que a conveniencia chupaba la del
pico a su presencia, vuelve, tienta, discurre, 
huele, se desatina, en fin, se aburre. 

Marchó rabo entre piernas, tan corrida, que ni aun tuvo
siquiera la salida de decir:
¡están verdes! como antaño. 

¡También hay para pícaros, engaño! 

Dios nos dice:

No seas vencido de lo malo,
sino vence con el bien el mal. 
~Romanos 12:21~

*Creada con amor*