Con
ese andar que dan los años y el hastío.
De aquella luna, comprensiva a mis
temores,
voy
ordenando mis recuerdos con los tuyos
que le contaba mis secretos infantiles...!
La
juventud ya se me fue tras un silbido.
¡Ella sabía de mis sueños... mis amores...
como
se fueron de tu lado los baldíos,
pues en mi casa me encontraba entre
mayores
las
serenatas, las comparsas y tu orgullo...!
y los mayores... nunca entienden
a los pibes...!
Qué placidez aburguesada que me muestra
¡Cuántos ayeres desfilando dulcemente
la
solitaria brillantez de tu empedrado;
por la cortada inalterable del recuerdo
ya
ni recuerda, el tranquear de chatas lentas
pero yo sigo transitando alegremente con
cadeneros que cinchaban por su cuenta,
porque mis sueños... son carozos de un
"ainente"
y
a los carreros de chanbergo requintado...!
que la esperanza recoge con sus
dedos...!
La terca espera de las vías paralelas
Voy por tus calles que perfuman mi pasado
que aún
conservan la esperanza de un tranvía
depositarias de mis horas de alegría,
hablan
de trompos, de bolitas, de rayuelas,
igual que ellas, ya lo ves, estoy
cambiado
de
mis amigos compañeros de la escuela
cicatrices que los años nos dejaron
de
la billarda, la pelota y mi alcancía...!
y con orgullos las mostramos todavía...!
Voy por esas calles del brazo de esa Luna.
Y cuando llegue la hora ineludible
que
cuando chico me corría por la plaza
que me señale el ocaso de mi vida
y
en el verano, con sus lágrimas de espuma,
yo sólo pido, sea en tiempos de
jazmines
iba
filtrando por la parra su blancura
y en el momento de recreo de los
pibes,
y había
estrellas en el patio de mi casa...!
así me voy... como jugando a
la
escondida...!
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