Mas vivo y calculador
        que toda la clase junta
        no prestaba el sacapuntas
        sino a cambio de un favor;
        Lo nombramos tasador
        en la compra de baleros,
        porque el padre era mueblero
        y el hermano lustrador.

        Nunca lo pude pescar
        en algo que no sabia,
        porque adentro lo tenia
        el deseo de triunfar
        Y lo veía estudiar
        sentado en la mueblería,
        sin oír la gritería
        de nosotros al jugar.

        Era el que siempre tenia
        mas flamantes las bolitas
        y en tiempos de figuritas
        la ¡difícil! conseguía,
        Y en los recreos corría
        no con afán de jugar,
        sino por querer cambiar
        lo que a el le convenía.

        En los partidos rogaba
        Que lo pusieran de “wing”
        pero, estudiaba el violín
        y en lo mejor nos dejaba,
        Y escrupuloso limpiaba
        aquel estuche arruinado
        que en el arco había quedado
        con la ropa amontonada.

        Estando en quinto cayo
        muy enfermo gravemente,
        con medico diariamente
        por un estirón que dio;
        Cuando la madre me vio
        que lo iba a visitar
        me empezó a acariciar
        y en silencio lagrimeo.

        Lo encontré mas consumido,
        la nariz muy afilada
        cada vez que respiraba
        se le escapaba un gemido,
        Estaba como dormido.....
        un ratito lo mire,
        y temblando lo toque
        y me fui sin hacer ruido.

        Me dio ganas de llorar
        verlo tan mal al “Rusito”
        caminando despacito
        me quería serenar
        y me detuve a pensar
        que los celos que sentía
        por todo lo que el sabia
        los tenia que olvidar.

        Entonces, el otro yo,
        ese que hay aquí adentro
        que llaman remordimiento
        en la puerta me freno
        Y aunque nadie me entendió
        volví en puntas de pie
        en la frente lo bese
        y el “Rusito” me sonrió.

        Salí de la mueblería
        como si fuera vació,
        un algo que daba frío
        vergüenza....yo no sabia,
        La gente iba y venia
        y hasta alguno me empujo
        pero yo pensaba en Dios
        y en mi amigo que se iba.

        Paso el tiempo, se curo,
        volvió a ser el primero,
        y fuimos tan compañeros
        como nadie imagino.
        El soñaba ser Doctor,
        ver la chapa lustradita
        y yo en ser como Ochoita,
        aquel “crack” gambeteador!

        La vida, nos fue llevando
        por caminos diferentes....
        El “Rusito”, tenazmente
        llego a medico luchando
        y yo, sigo soñando,
        pienso en el, la mueblería
        y otra vez como aquel día...
        ya me ven...estoy llorando.



         
         
         

        *Creada con amor*