Hay que andar por el camino
posando apenas los pies;
hay que ir por este mundo
como quien no va por él. 

La alforja ha de ser ligera,
firme el báculo ha de ser,
y mas firme la esperanza
y más firme aún la fe. 

A veces la noche es lóbrega;
más para el que mira bien
siempre desgarra una estrella
la ceñuda lobreguez.

Por último, hay que morir
al deseo y al placer,
para que al llegar la muerte
a buscarnos, halle que,

ya estamos muertos del todo,
no tenga nada que hacer
y se limite a llevarnos
de la mano por aquel, 

sendero maravilloso
que habremos de recorrer,
libertados para siempre
de tiempo y espacio. ¡Amen!

 

 

 
*Creada con amor*