Un Invierno para disfrutar


UN INVIERNO PERSONAL

  La naturaleza descansa. El sol es muy tibio. 
Cae la nieve.
Afuera hace frío, pero adentro, en el hogar, el fuego alegre
nos dá su calor.
Así es la vida cuando se llega a la ancianidad.
Afuera la nieve se posa en los cabellos; es la corona 
que ciñe nuestras sienes, corona de días, corona de honra.

"Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes. 
Para anunciar que Dios es nuestra fortaleza es recto,
y que no hay en Él injusticia.   
                                    ~Salmos 92: 14-15~

Pasó ya el bullicio de la primavera, pasó el verano con su entusiasmo,
y la madurez del otoño.
Cesó el ruido y la actividad. ¿Decaimiento? ¿Es eso el invierno?...

¡No hay tal cosa!..

Es reposo bien merecido de una existencia muy bien vivida.
Y no olvides que significa que nuevamente se acerca la
primavera:
primavera perfecta, gloriosa y eterna.

"Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.
Decid a los de corazón apocado:
Esforzaos no temáis; he aquí que nuestro Dios viene con retribución,
con pago; Dios mismo vendrá y nos salvará.     
                                      ~Isaías  35: 3-4~

 

PASÓ LA COSECHA

  Era primavera, la mañana hermosa
llena de perfumes, de trinos, de sol,
se infiltro alegre y gozosamente
dentro de los pliegues de mi corazón.
El maestro vino, me hablo quedamente:
¿No irás a los campos como sembrador?
Pero la mañana me llenaba el alma
y dije: Maestro déjame quedar

 

... y llego el verano, y el primer rocío,
que cayo abundante sobre la amplia mies,
y puso en el aire su hálito sedante,
con mano piadosa refresco mi sien.
El maestro vino, me hablo suavemente:
¿Mis semillas tiernas, no iras a cuidar?
Más dije: maestro déjame quedar,
cuando el otoño apague sus luces
correré a tus campos y podré segar.

... y llego el invierno, todo estaba blanco,
hacía mucho frío, no brillaba el sol,
la nieve y el hielo lo cubrían todo,
y hasta se acercaron a mi corazón.
Entonces, voluntariamente me ofrecí al maestro,
todos mis esfuerzos, todos mis anhelos,
todo don precioso que habitaba en mi,
más Él, movió la cabeza, y me dijo triste
con su suave voz:

"Pasó la cosecha, solo hay un poco
de trigo que no se junto, más fue
tu torpeza la que lo dejo,
el placer del año pasaste afanoso,
cuando yo llamaba no oíste mi voz
y hoy, ¿Para que te sirve tu remordimiento?
... ¿Qué será del trigo que no se junto?..."

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*Creada con amor*