Son un joyel y un emblema
de los mas puros y bellos;
son, en tus sienes destellos
de la mas rica diadema.
¡De tu intima y noble historia
son veinticinco eslabones;
son veinticinco escalones
para llegar a la gloria!
Son veinticinco claveles
de fe, de alegría y paz...
y juntos, forman un haz
que destila ricas mieles...
¡Feliz tu que siempre fijos
en nosotros tus cuidados,
como retoños preciados
ves florecer a tus hijos!
Todos ¡Madre! te decimos
con el mas dulce reclamo,
y para formar un ramo
en torno a ti nos reunimos.
Y con la dulce cantiga
de amor que en nosotros arde,
rogamos "¡Dios te bendiga,
madre amada, Dios te guarde...! |