Cuando Sara y su mamá salían del supermercado,
se encontraron con su pastor.

"Estoy aquí para comprar  comida para esa familia cuya casa
se quemó ayer",  les dijo el pastor, después de saludarles.

Inmediatamente la mamá de Sara metió la mano en su   
cartera, sacó diez dólares y se los dio al pastor. 
"Aquí hay un poco para ayudar". dijo.

Al continuar el camino con su mamá, Sara frunció el ceño.
"Mami, yo quería comprar esas galletas que me gustan   
tanto, y tu dijiste que no tenias lo suficiente para 
comprarlas", se quejó.

"Yo lo entendí porque se que papi esta sin trabajo.
Pero después, regalaste esos diez dólares.

Eso no tiene sentido.

¿Como puedes regalar dinero cuando no tenemos
lo suficiente para nosotros?".

"El Señor nos ha bendecido en gran manera durante este
tiempo, y hemos podido conseguir todo lo que en realidad
necesitamos", contestó la mamá.

"Tu papá y yo creemos que debemos compartir
las cosas buenas que Dios nos ha dado y no dejarlas sólo
para nosotros.

El siempre paga de una forma o de otra".
Sara no se veía realmente  convencida,
pero no habló más del asunto.

Esa tarde, mientras Sara ayudaba a preparar la comida, 
la mamá le pidió que midiera una taza y un cuarto de leche 
para la comida.

"Llena la taza y viértela en el plato hondo;  luego,
la segunda vez, llénala solamente hasta la marca
de un cuarto", le instruyó.

Entonces añadió: ¿Sabes Sara?, 
el vaciar la taza de medir para que puedas echar más,
se
parece un poco a lo que te estaba tratando de decir
sobre el dar.

Si almacenamos las bendiciones de Dios acaparándolas
sólo para nosotros, puede que no tengamos más espacio
para recibir cualquier otra cosa, porque nuestra "taza"
pudiera estar llena.

Pero si compartimos generosamente con otros lo que
tenemos, Dios se encargará de que nuestras necesidades
sigan siendo provistas".

M.R.P

El justo da, y no detiene su mano.
Proverbios 21:26

El que da al pobre no tendrá pobreza
Proverbios 28:27


La generosidad consiste en dar
antes de que se nos pida.

La manera de dar
vale más que lo que se da.

Siempre queda algo de fragancia
en la mano que dà.

Cuanto menos poseemos, más podemos dar.
Parece imposible, pero no lo es.
Esa es la lógica del amor.




       
 

     *Creada con amor*