(Isaías 41. 10-13)
No temas creyente que yo soy contigo
en horas de lucha y en horas de calma,
en marchas forzadas, en pruebas y peligro
y en las largas noches regadas de lágrimas.
No desmayes nunca: Que Yo soy tu Dios,
el Dios que te esfuerza en todo el camino.
¿Acaso precisas más vara y cayado
a través del valle, débil peregrino?
Te ayudaré siempre, te daré sustento;
colmarte de bienes será mi delicia
con ésta mi diestra que creó los cielos,
mi diestra horadada de amor y justicia.
Soy como la madre velando al pequeño
que ase fuertemente la manita amada,
sólo que mi mano sostiene los mundos
sofrena los mares, hende las montañas.
No temas; no temas que Yo soy contigo,
no desmayes nunca que Yo soy tu Dios.
¿Acaso precisas más vara y cayado
que te infunda aliento, oh hijo de Dios?
Mercedes M. de Riesgo
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