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Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo;
y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando
conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que
sucederán después de estas.
Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono
establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra
de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris,
semejante en aspecto a la esmeralda.
~Apocalipsis 4:1-3~
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con alabanza;
alabadle, bendecid su nombre.
Porque el Señor es bueno; para siempre es su
misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
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Salmo 100: 4-5~
| Cuando dejamos nuestra puerta del corazón abierta a Dios, venemos que el fruto de las misma es de crecimiento para nuestra vida. |
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