|
    
| |
EDUCAR A LOS HIJOS
¿A que edad se debe empezar a educar a los hijos?...
preguntaron a un sabio.
Este contestó: "Veinte años antes de nacer por lo menos,
educando a sus padres"... fue la pronta respuesta. |

| |
EL PUSO LAS SIMIENTES
Un Juez y padre muy estimado por su noble carácter cristiano,
había muerto
en una ciudad tejana.
Un viejo negro, acompañado de su hijo, un muchacho todavía,
se acercó a la muchedumbre para mirar al difunto y despedirse
del buen amigo de todos.
Su niño exclamó:
¡Padre, cuántas flores, cuántas flores le han traído!
El Padre contestó:
Si, hijo mío....El señor Juez, todos estos años ha venido sembrando
las semillas,
y ahora le hemos traído las flores. |

Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón,
y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
Y estas palabras que yo te mando hoy,
estarán sobre tu corazón;
y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando
en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte,
y cuando te levantes.
~Deuteronomio 6: 4-7~

No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia
de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre.
(Sigmund Freud).
~*~*~*~*~
| |
ORACION DE UN PADRE
Dame, oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para
saber cuándo es débil, y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo
mismo
cuando sienta miedo; un hijo que sea orgulloso
e inflexible
en la derrota honrada,
y humilde y magnánimo en
la victoria
Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando debe erguir
el pecho; un hijo que sepa conocerte a Tí... y conocerse a si mismo,
que es la piedra fundamental de todo conocimiento.
Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino
por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión
por lo que fallan.
Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean
altos; un hijo que se domine a si mismo antes que pretenda dominar a los demás;
un hijo que aprenda a reír, pero que también sepa llorar; un hijo que avance
hacia el futuro, pero que nunca olvide el pasado:
Y después que le hayas dado todo esto, agrégale, te suplico,
suficiente sentido del buen humor, de modo que pueda ser siempre serio,
pero que no se tome a sí mismo demasiado
en serio.
Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez
de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.
|
Pero por sobre todas las cosas, dame un hijo que te ame,
y obedezca en todo, sabiendo que tus leyes son agradables
y perfectas.
Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar:
"No he vivido en vano".

    
|