Podemos observar en estos pocos versículos de la Biblia,
que el poder de la Palabra de Dios, es firme,
fiel y verdadera, ya que nos ha llegado desde hace
más de 2000 años, y sigue siendo poderosa para cambiar
la vida de cada persona que la obedece.
Por eso es que deseo ofrecerles varias historias de vida,
de personas maravillosas, que han sido de ejemplo para nosotros.
FRANKLIN EL IMPRESOR
Cuando el celebre Franklin vino de América buscando trabajo
como tipógrafo, un impresor de París le despidió diciendo
que en América no había mas que labradores y le pidió si
sabia componer.
Franklin por toda respuesta compuso con gran rapidez
el versículo de
San Juan 1:46.
¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
El impresor comprendió y le dio trabajo y no tuvo que arrepentirse de ello.
LA FE DE QUARRIER
A William Quarrier, fundador de las célebres casas para huérfanos
que lleva hoy su nombre, se le pregunto en cierta ocasión
si tenía
una fe muy fuerte.
“No”, fue la respuesta. “soy un hombre que tiene una fe
muy débil
en un Salvador muy fuerte”.
LA INSPIRACION DE LIVINGSTONE
Cierto día David Livingstone, se presento ante los estudiantes
de la universidad de Glasgow.
Había empleado muchos años en el corazón de África en tiempos cuando
las condiciones habían sido más difíciles que las de sus oyentes.
Con motivo del fin de cursos escolares, Livingstone dijo:
¿Les diré que fue lo que me sostuvo durante mi exilio entre extranjeros
cuya lengua no entendía? Un silencio profundo
se esparció entre
los estudiantes
que escuchaban:
----Fueron las palabras:
“He aquí yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo”. Amén.
DIFERENTES MANERAS DE PREDICAR
San Francisco de Asís invitó a un compañero que saliese con
el a predicar. Recorrieron las calles llenas de gente, pasaron
por el mercado
y luego regresaron a su casa.
El acompañante le dijo a Francisco: Yo entendí que íbamos
a predicar. ¿Por qué no lo hicimos?
Entonces Francisco respondió:
Hemos estado predicando todo el tiempo. Cuando vinieron los chicos
y nos insultaron,
les respondimos con nuestras sonrisas;
cuando se nos trató mal en el mercado,
respondimos con dulzura;
cuando nos hablaron con torpeza, contestamos con cortesía;
cuando llevamos el gran atado de ropa para la viejecita aquella,
estábamos predicando.
No vale la pena salir a predicar si no estamos dispuestos a predicar
con el ejemplo
desde el momento que salimos.
JUAN WESLEY Y EL LADRÓN
Yendo de viaje evangelístico, carretera adelante, un siervo
de Dios fue asaltado por un ladrón que le exigió: ¡La bolsa
o la vida!
Juan Wesley le alargo el bolso, en tanto le decía:
Permíteme que te de también una buena palabra:
Tiempo vendrá cuando sentirás tu vida presente. Entonces recuerda
mis palabras: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.
Algunos años mas tarde, saliendo de un templo donde había predicado,
Juan Wesley
se halló de pronto ante un desconocido que le decía:
¿Recordáis que un día os robaron en una carretera, señor?
Yo era, pues, el ladrón… Aquel texto que me ofrecisteis como vuestra
“palabra buena”,
cambio mi vida.
Yo soy ahora un cristiano. He aquí vuestro dinero…
EL EPITAFIO DE LORD LAWRENCE
De todos los epitafios en la Abadía de Westminster, ninguno
nos parece tan expresivo como el siguiente, grabado sobre
la tumba de lord Lawrence. Está simplemente su nombre,
la fecha de su muerte,
y luego siguen las palabras siguientes:
”El temió a los hombres tan poco, porque temió mucho a Dios”:
EL PEQUEÑO GORRIÓN
Carlos Wesley refiere que en una ocasión vio a un gavilán
que perseguía a un gorrión hasta que la avecilla perseguida
se refugió en el seno del predicador poeta.
Este incidente sugirió a Wesley el famoso himno:
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“Cariñoso Salvador
huyo de la tempestad.
A tu seno protector,
fiándome de tu bondad:
Cúbreme, Señor Jesús,
de las olas del turbión;
Hasta el puerto de salud,
guía mi pobre embarcación”. |
UN BOMBERO CRISTIANO
¿Puede decirme cual fue el origen del mal en el Universo?.
Preguntó un crítico a un cristiano, que estaba predicando
el evangelio en una reunión callejera.
No señor, no puedo, fue la respuesta….yo soy bombero de oficio,
y cuando se nos llama a apagar un incendio, no nos detenemos
a averiguar
el origen del fuego sino que procuramos salvar a las personas,
cuyas vidas están en peligro.
Mi trabajo en este momento es parecido. Procuro salvar
a los pecadores que están pereciendo. Quizás después de
que usted esté salvo en el cielo, alguien le dará la información que necesita.
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