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Ardiendo mi alma de pasión sagrada, Atento estuve, y una voz me dijo: Luzbel, traidor, habíala engañado Grandioso cambio fue el que se Fuerzas nuevas sentí que recibía Era el triunfo del amor y la piedad, Eduardo Palací |
La marca de un santo no es la perfección, sino la consagración.
Un santo no es un hombre sin faltas,
es un hombre que se ha dado sin reservas a Dios.
W. T. Richardson
La marca de un santo no es la perfección, sino la consagración.
Un santo no es un hombre sin faltas,
es un hombre que se ha dado sin reservas a Dios.
W. T. Richardson
La santificación se forja cuando Dios va quitando al alma todo,
y la deja como en un inmenso desierto.
*Creada con amor*