Silenciosamente
miraré tus ojos,
silenciosamente asiré tus manos;
silenciosamente,
cuando el sol poniente
nos bañe en sus rojos
fuegos soberanos,
posaré mis labios en tu limpia frente,
y nos besaremos como dos hermanos.
Ansío
ternuras castas y cordiales,
dulces e indulgentes rostros compasivos,
mano tibias....
¡tibias manos fraternales!,
ojos claros...¡claros ojos pensativos!
Ansío
regazos que a entibiar empiecen
mis otoños;
alma que con mi alma oren;
labios virginales que conmigo recen;
diáfanas pupilas que conmigo lloren. |