¿Qué son las parábolas?

Las parábolas son relatos, historias cortas, claras, sencillas, y su finalidad es transmitir una enseñanza del modo más comprensible
y fácil de recordar.

Jesús prédica utilizando parábolas, es decir, ejemplos reales, imágenes tomadas de la vida cotidiana, dándoles contenidos ricos
y amplios.

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” (Mateo. 13: 10, 11).

Y siguió diciendo que a todo aquel que tenga – entiéndase, luz de parte de Dios por ser creyente – se le dará más, pero a aquel que en un momento se le dio y no quiso hacer caso de ese don, aun
eso que recibió se le quitaría (Mateo. 13: 12).

El comprender la verdad espiritual, es un regalo de Dios. Nadie puede entender las cosas de Dios, si no es por el Espíritu Santo (Juan. 14: 15-17)

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.”
(2ª Corintios 4: 6)

El reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas,
que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.

Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron:
Sí, Señor.
El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Mateo 13, 44-52

Lo que nuestro Señor quiere resaltar con la parábola del tesoro escondido –como también con la otra parábola que viene a continuación, la del mercader
de perlas finas– no es tanto el objeto material del tesoro escondido, sino la decisión fundamental de estos dos hombres de dejar todo para llegar a poseer ese tesoro de incalculable valor que han encontrado.
“Va a vender todo lo que tiene –nos dice Cristo– para comprar aquel campo”.

El tesoro escondido de nuestra parábola no es algo material, sino que es Cristo mismo, nuestro Rey de Reyes.

¡Él es el único y verdadero tesoro de nuestro corazón!




Hoy Cristo también está hablando con el mismo amor a tu alma.
No le cierres tus entrañas. Escúchalo. Déjalo entrar en tu corazón
y dale una respuesta pronta y generosa.
No tengas miedo. Él está contigo y te da las fuerzas necesarias
para responder con amor a su llamada.
¿Qué es lo que tú tienes que vender?
¡Ve, pues, lleno de alegría, a vender todo lo que tienes –aquello que te impida acercarte a Cristo y compra ese campo que esconde el maravilloso tesoro, que es Jesucristo mismo!

 

*Creada con amor*