

El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro.
~Salmos 91:1-2~

En el jardín del alma hay helechos y flores. Las flores crecen mejor
a la luz del sol y los helechos se desarrollan mejor en la sombra.
Allí están el helecho de la paciencia, el helecho de la benignidad
y el de la mansedumbre. El Gran Jardinero del alma se deleita
en los helechos y quiere salvarlos
de la destrucción en los días muy brillantes.
Por eso los pone a la sombra: la sombra del desengaño,
la sombra de
las penas o la sombra de la enfermedad y el dolor.
Es una sombra bendita porque es la sombra del Todopoderoso.
Aquí florecen los helechos y en los días cubiertos de nubes el jardín
se pone hermoso.
Sin sol no hay sombra. No hay noche sin día.
Más arriba de las nubes los cielos están despejados.
Solamente el que ha descansado a la sombra o que ha caminado
bajo las nubes puede iluminar el sendero de los demás.
Dios está sobre las nubes, no importa cuán oscuras
y
deprimentes sean las nubes del desengaño, las cargas,
las angustias, el dolor, las nubes de las ansiedades interminables.
¡Dios está sobre esas nubes y los cielos te sonreirán otra vez!
"Jehová es tu sombra a tu mano derecha."
- Autor Desconocido -
 

*Creada con amor*


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